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DEPRESIÓN
De acuerdo con las estadísticas de la Secretaría de Salud, el trastorno depresivo afecta entre el 12 y 20% de la población en general. Esta enfermedad que en el pasado cobraba poca atención ahora es una de las más estudiadas y con mejor pronóstico. La depresión es una enfermedad biológicamente determinada que conlleva a un desequilibrio bioquímico entre dos de los neurotransmisores principales del cerebro: norepinefrina y serotonina. Se puede describir como el hecho de sentirse triste, melancólico, infeliz, miserable o derrumbado. La mayoría de las personas se sienten de esta manera una que otra vez durante períodos cortos. La verdadera depresión clínica es un trastorno del estado anímico en el cual los sentimientos de tristeza, pérdida, ira o frustración interfieren con la vida diaria durante un período prolongado. La depresión generalmente se clasifica en términos de gravedad como leve, moderada o severa. El médico puede determinar el grado de la depresión y de acuerdo con esto se plantea la forma como se debe tratar. Los síntomas de depresión abarcan:

• Dificultad para conciliar el sueño o exceso de sueño
• Cambio dramático en el apetito, a menudo con aumento o pérdida de peso
• Fatiga y falta de energía
• Sentimientos de inutilidad, odio a sí mismo y culpa inapropiada
• Dificultad extrema para concentrarse
• Agitación, inquietud e irritabilidad
• Inactividad y retraimiento de las actividades usuales
• Sentimientos de desesperanza y abandono
• Pensamientos recurrentes de muerte o suicidio

La baja autoestima es común con la depresión, al igual que los arrebatos repentinos de ira y falta de placer en actividades que normalmente hacen feliz a la persona, incluyendo la actividad sexual. La depresión se puede originar por:

• Alcoholismo o drogadicción
• Eventos en la infancia como maltrato o rechazo
• Estrés crónico
• Muerte de un amigo o familiar
• Una desilusión en el hogar, en el trabajo o en la escuela (en los adolescentes, por ejemplo, puede darse por la ruptura de relaciones con el novio, perder una materia o el divorcio de los padres)
• Medicamentos como los tranquilizantes
• Enfermedades como hipotiroidismo (baja actividad de la tiroides), cáncer o hepatitis
• Deficiencias nutricionales (como falta de folato y ácidos grasos omega-3)
• Pensamientos demasiado negativos acerca de uno mismo y la vida, culparse a sí mismo y fracaso con las habilidades para resolver problemas sociales
• Una enfermedad grave
• Problemas de sueño
• Aislamiento social (común en los ancianos)

La combinación de medicamentos con la psicoterapia es el tratamiento más exitoso. El terapeuta ayuda a detectar patrones emocionales y lo que produce los episodios. Existen diversos medicamentos antidepresivos muy efectivos en la mayoría de los casos. En ciertas situaciones existe lo que se conoce como depresión reactiva, es decir, aquéllos síntomas de tristeza y desesperanza después de un fuerte trastorno emocional, tal como el fallecimiento de un ser querido, la depresión postparto o la recuperación de alguna enfermedad. En estos casos, no siempre se requiere medicamentos antidepresivos. Todo depende de la situación específica de la persona, esto es, si es endógena o exógena, si es puramente emocional (ante un evento significativo) u orgánica.

CODEPENDENCIA

Muchas personas establecen relaciones llamadas "ni contigo ni sin ti", personas que no son felices ni con pareja ni sin ella, entran en un círculo vicioso de codependencia. Los codependientes inventan cualquier excusa para no salir de la relación que los agobia ya que temen enfrentarse a los cambios que esto implica, reciben mal trato de parte de sus parejas o familiares y sin embargo, continúan

CARACTERISTICAS DE LOS CODEPENDIENTES

Baja autoestima, represión, obsesión, control, negación, dependencia, comunicación débil, ausencia de límites, falta de confianza, ira y problemas sexuales. Los codependientes tienden a:

• Buscar desesperadamente amor y aprobación
• Culparse y criticarse por todo, aún por su manera de pensar, de sentir, de verse, de actuar y de comportarse
• Rechazar cumplidos o halagos y deprimirse por la falta de ellos (privación de caricias)
• Sentirse diferentes del resto del mundo
• Temer al rechazo
• Viictimizarse
• Les cuesta trabajo tomar decisiones
• Esperar la perfección de sí mismos y se culpabilizan y avergüenzan de ser lo que son
• Consideran que sus vidas no valen la pena por eso tratan de ayudar a otros a vivir la suya y obtienen sentimientos artificiales de autoestima ayudando a los demás
• Desean que otros los estimen y los amen
• Se conforman con sentir que los necesitan

En síntesis, la codependencia es una dependencia de los demás: de sus estados de ánimo, de su conducta, de su enfermedad o bienestar y de su amor. Es una dependencia paradójica, parece que los demás dependen de los codependientes pero en realidad ellos son los dependientes. Parecen fuertes pero se sienten desamparados. Parecen controladores pero en realidad ellos son los controlados por ellos mismos, a veces por una enfermedad tal como el alcoholismo. Así como la adicción es una enfermedad tratable, la codependencia también lo es. El tratamiento de la codependencia puede consistir en una mezcla de psicoterapia y asistencia a grupos de autoayuda, hasta sesiones estructuradas de terapia familiar. Muchas veces la recuperación de una familia afectada por la adicción, comienza con la recuperación de los codependientes, sin embargo es necesario que el codependiente ponga el foco en su propia recuperación y cuidado personal, para que esto ocurra. Los grupos de autoayuda para familiares de adictos, tales como: Familias Anónimas, Alanon y Codependientes Anónimos son de gran utilidad en el proceso de recuperación familiar y de la codependencia. La codependencia es el resultado del impacto de la adicción en la familia. Esta codependencia se manifiesta a través de patrones de conducta y relación que son disfuncionales y que facilitan el desarrollo de la adicción. La codependencia es tratable y la recuperación es posible

TRASTORNOS DE LA PERSONALIDAD

PAUTAS DIAGNÓSTICAS DEL TRASTORNO DE PERSONALIDAD POR EL DSM-IV

A. Patrón permanente de conducta y experiencia interna que se desvía notablemente de las expectativas culturales y que se manifiesta en al menos dos de las siguientes áreas: cognición, afectividad, funcionamiento interpersonal y control de impulsos
B. El patrón de personalidad es inflexible y desadaptativo y causa malestar subjetivo o un deterioro funcional significativo

La personalidad y los trastornos de personalidad se conceptualizan como organizaciones de esquemas cognitivos ligados a determinados patrones de conducta. Estos esquemas cognitivos son organizaciones individuales e idiosincrásicas de reglas sobre la vida, las relaciones con otros y el autoconcepto, que se han formado a lo largo del desarrollo. Los esquemas permanecen inactivos hasta que ciertos eventos lo activan (situaciones estresantes, nuevas fases y cambios en el desarrollo psicoevolutivo, ciertas condiciones vitales.) presentando el sujeto ciertos patrones de conducta. Para quienes no tienen ningún trastorno de la personalidad, los rasgos de la personalidad son patrones de pensamiento, reacción y comportamiento que permanecen relativamente constantes y estables a lo largo del tiempo. Las personas que tienen un trastorno de la personalidad exhiben comportamientos de pensamiento y de reacción más rígidos y señales de inadaptación que suelen perturbar su vida personal, profesional y social. Clasificación del DSM-IV de los trastornos de personalidad:

A. GRUPO A: SUJETOS EXTRAÑOS O EXCÉNTRICOS
1. TRASTORNO PARANOIDE DE LA PERSONALIDAD: Desconfianza excesiva o injustificada, suspicacia, hipersensibilidad y restricción afectiva
2. TRASTORNO ESQUIZOIDE DE LA PERSONALIDAD: Dificultad para establecer relaciones sociales, ausencia de sentimientos cálidos y tiernos, indiferencia a la aprobación o crítica.
3. TRASTORNO ESQUIZOTIPICO DE LA PERSONALIDAD: Anormalidades de la percepción, pensamiento, del lenguaje y de la conducta; que no llega a reunir los criterios para la esquizofrenia.
Personas que se caracterizan por ser: introvertidos, mal socializados, desajustados emocionalmente e independientes.

B. GRUPO B : SUJETOS TEATRALES Y/O IMPULSIVOS
1. TRASTORNO HISTRIÓNICO DE LA PERSONALIDAD: Conducta teatral, reactiva y expresada intensamente, con relaciones interpersonales marcadas por la superficialidad, el egocentrismo, la hipocresía y la manipulación.
2. TRASTORNO NARCISISTA DE LA PERSONALIDAD: Sentimientos de importancia y grandiosidad, fantasías de éxito, necesidad exhibicionista de atención y admiración, explotación interpersonal.
3. TRASTORNO ANTISOCIAL DE LA PERSONALIDAD: Conducta antisocial continua y crónica, en la que se violan los derechos de los demás. Se presenta antes de los 15 años y persiste en la edad adulta.
4. TRASTORNO LíMITE DE LA PERSONALIDAD: Inestabilidad en el estado de ánimo, la identidad, la autoimagen y la conducta interpersonal.

Personas que se caracterizan por ser: extravertidos, mal socializados, desajustados emocionalmente y dependientes.

C. GRUPO C: SUJETOS ANSIOSOS O TEMEROSOS
1. TRASTORNO DE LA PERSONALIDAD POR EVITACIÓN: Hipersensibilidad al rechazo, la humillación o la vergüenza. Retraimiento social a pesar del deseo de afecto, y baja autoestima.
2. TRASTORNO DE LA PERSONALIDAD POR DEPENDENCIA: Personas pasivas para que los demás asuman las responsabilidades y decisiones propias. Subordinación e incapacidad para valerse solo. Falta de autoconfianza.
3. TRASTORNO OBSESIVO-COMPULSIVO DE LA PERSONALIDAD: Perfeccionismo, obstinación, indecisión, excesiva devoción al trabajo y al rendimiento. Dificultad para expresar emociones cálidas y tiernas.

OTROS TRASTORNOS DE LA PERSONALIDAD

1. Trastorno pasivo-agresivo de la personalidad
2. Trastorno depresivo de la personalidad
3. Trastorno autodestructivo de la personalidad
4. Trastorno sádico de la personalidad

El tratamiento específico de cada trastorno de la personalidad será determinado por su médico basándose en lo siguiente:

• Su edad, su estado general de salud y su historia médica.
• El tipo y severidad de los síntomas.
• Qué tan avanzada está la enfermedad.
• Su tolerancia a determinados medicamentos, procedimientos o terapias.
• Sus expectativas para la trayectoria de la enfermedad.
• Su opinión o preferencia.

Los trastornos de la personalidad suelen ser difíciles de tratar y pueden requerir atención a largo plazo para modificar los patrones de comportamiento y de pensamiento inadecuados. El tratamiento puede incluir lo siguiente:

Medicamentos (aunque se puede abusar de ellos y su eficacia es limitada).
Tratamiento psicológico (que incluya la participación de la familia)

Trastorno bipolar

Es una enfermedad mental que afecta el estado anímico y se caracteriza por episodios de manía y depresión. En México cerca de 2 millones de personas sufren del trastorno bipolar y aun no lo saben. Afecta de igual manera a hombres que a mujeres. Este padecimiento resulta de alteraciones en áreas del cerebro que regulan el estado de ánimo. Durante la manía la persona es impulsiva y energética, posee un sentido exagerado de autoestima y puede llegar a ser un gran líder. Tienen pensamientos apresurados, hiperactividad y falta de autocontrol, pueden padecer de promiscuidad sexual, poca necesidad del sueño, realizar gastos exagerados, comer, beber o usar drogas en exceso y en general tienen poco autocontrol. Durante la fase depresiva, la persona sufre de ansiedad, baja autoestima y pensamientos suicidas. Pierden el apetito, se aíslan, sienten fatiga y desgano, y poseen un alto riesgo de suicidio. Las fluctuaciones entre manía y depresión pueden ser muy abruptas y durar días o meses.

Hay dos tipos principales de trastorno bipolar: las personas con el trastorno bipolar I han tenido al menos un episodio completo de manía con períodos de depresión mayor. (En el pasado, el trastorno bipolar I se denominaba depresión maníaca). Las personas con trastorno bipolar II rara vez experimentan un episodio maníaco completo y en su lugar presentan períodos de hipomanía (niveles elevados de energía e impulsividad que no son tan extremos como los síntomas de la manía). Sentimientos de facilidad, poder, de bienestar, de omnipotencia, de euforia puedes hacer cualquier cosa pero, en alguna parte esto cambia. Dichos períodos hipomaníacos alternan con episodios de depresión mayor. Una forma leve de trastorno bipolar llamado ciclotimia implica períodos de hipomanía y depresión leve, con menos fluctuaciones en el estado de ánimo. El trastorno bipolar afecta por igual a hombres y mujeres y generalmente aparece entre los 15 y 25 años. La causa se desconoce, pero se presenta con mayor frecuencia en parientes de personas que padecen dicho trastorno. La fase maníaca puede durar de días a meses e incluye los siguientes síntomas:

• Elevación del estado de ánimo
• pensamientos apresurados
• hiperactividad
• incremento de la energía
• falta de autocontrol
• Autoestima elevada (delirios de grandeza, creencias falsas en habilidades especiales)
• Compromiso exagerado en las actividades
• Comportamientos precipitados
• hacer gastos exagerados
• incurrir en excesos de comida, bebida o consumo de drogas
• promiscuidad sexual
• Deterioro del juicio
• Tendencia a distraerse fácilmente
• Poca necesidad de sueño
• Se irrita o agita fácilmente
• Control deficiente del temperamento

Estos síntomas de manía se observan con el trastorno bipolar I. En las personas con trastorno bipolar II, los episodios hipomaníacos implican síntomas similares que son menos intensos. La fase depresiva de ambos tipos de trastorno bipolar involucra síntomas muy graves de depresión mayor como:

• Tristeza permanente
• Sentimiento de desesperanza, culpa y falta de valor
• Apatía por las actividades que alguna vez fueron placenteras
• Trastornos del sueño
• somnolencia excesiva
• incapacidad para dormir
• Trastornos en la alimentación
• pérdida del apetito y pérdida de peso
• consumo exagerado de alimentos y aumento de peso
• Pensamientos frecuentes acerca de la muerte
• Dificultad para concentrarse, recordar o tomar decisiones
• Aislamiento de los amigos
• Fatiga y desgano
• Pérdida de la autoestima

Existe un alto riesgo de suicidio con el trastorno bipolar y en cualquiera de las dos fases el paciente puede abusar del alcohol u otras sustancias, lo cual puede empeorar los síntomas. Algunas veces, se presenta una superposición entre las dos fases. Los síntomas maníacos y depresivos se pueden presentar simultáneamente o en una sucesión rápida conocida como estado mixto. El diagnóstico del trastorno bipolar implica la consideración de muchos factores y el médico puede efectuar todas o algunas de las siguientes recomendaciones:

• Observar el comportamiento y el estado de ánimo
• Elaborar la historia clínica, incluyendo cualquier problema médico que se tenga y cualquier medicamento que se esté tomando
• Preguntarle al paciente acerca de las fluctuaciones del estado de ánimo recientes y el tiempo durante el cual las ha experimentado
• Preguntarle al paciente acerca de los antecedentes familiares, en particular si alguien de la familia tiene o ha experimentado el trastorno bipolar
• Llevar a cabo un examen completo para identificar o descartar causas físicas de los síntomas
• Solicitar pruebas de laboratorio para verificar problemas de tiroides o niveles de drogas
• Hablar con los miembros de la familia para discutir sus observaciones acerca del comportamiento del paciente

Trastorno límite de la personalidad

El trastorno límite de la personalidad, o borderline, también llamado limítrofe o fronterizo, abreviado como TLP, es actualmente definido por el DSM-IV como un trastorno de la personalidad que se caracteriza primariamente por disregulación emocional, pensamiento extremadamente polarizado y relaciones interpersonales caóticas. El perfil global del trastorno también incluye típicamente una inestabilidad generalizada del estado de ánimo, de la autoimagen y de la conducta, así como del sentido de identidad, que puede llevar a periodos de disociación. Se incluye dentro del grupo B de trastornos de la personalidad, los llamados "dramático-emocionales". Es, con mucho, el más común de los trastornos de la personalidad. Es una enfermedad compleja y confusa. Las causas de dicho trastorno no se comprenden totalmente aunque se cree que la química cerebral y los factores genéticos y ambientales desempeñan un rol. Las personas que lo desarrollan probablemente nacieron con una vulnerabilidad o enfermedad subyacente. Cuando se exponen a ciertas experiencias y a ciertos tipos de estrés, sus probabilidades de desarrollar la enfermedad se incrementan. Con frecuencia descubren el haber experimentado abuso, negligencia, separación, abuso sexual o violencia en la infancia. Este comportamiento trastorna la vida familiar y laboral, los planes a largo plazo y la percepción individual de sí mismo. En casos severos pueden encontrar alivio del dolor interno al cortarse, quemarse o arañarse a sí mismos, se comportan de manera impulsiva en áreas que tienen un potencial de autodestrucción, como el consumo de drogas,l alcoholismo y otros comportamientos de riesgo. Las relaciones con otras personas son intensas e inestables, oscilando bruscamente de amor a odio y de nuevo amor. Las personas con trastorno límite de la personalidad hacen esfuerzos frenéticos para evitar el abandono real o imaginario. Pueden también presentar dudas acerca de su identidad o imagen propia y tienden a ver las cosas en términos extremos, o todo es bueno o todo es malo. Estas personas igualmente se ven a sí mismas como víctimas de las circunstancias y su nivel de responsabilidad por ellos mismos o por sus problemas es bajo. Dichas personas son ayudadas significativamente por la psicoterapia y los medicamentos. Criterios diagnósticos según el DSM-IV:

Síntomas afectivos

1.- Inestabilidad afectiva debida a una notable reactividad del estado de ánimo (p. ej., episodios de intensa disforia, irritabilidad o ansiedad, que suelen durar unas horas y rara vez unos días).
2.- Ira inapropiada e intensa o dificultades para controlarla (p. ej., muestras frecuentes de mal genio, enfado constante, peleas físicas recurrentes).
3.- Sentimientos crónicos de vacío o inutilidad.

Síntomas impulsivos

4.- Comportamientos, intentos o amenazas suicidas recurrentes o comportamiento de automutilación.
5.- Un patrón de relaciones interpersonales inestables e intensas caracterizado por extremos de idealización y devaluación.
6.- Impulsividad en al menos dos áreas que es potencialmente dañina para sí mismo (p. ej.,gastos, sexo, abuso de sustancias, conducción temeraria, atracones de comida). Nota: no incluir los comportamientos suicidas o de automutilación que se recogen en el Criterio 4.

Síntomas interpersonales

7.- Esfuerzos frenéticos para evitar un abandono real o imaginado. Nota: no incluir los comportamientos suicidas o de automutilación que se recogen en el Criterio 4.
8.- Alteración de la identidad: autoimagen o sentido de sí mismo acusada y persistentemente inestable.

Síntomas cognitivos

9.- Ideación paranoide transitoria relacionada con el estrés o síntomas disociativos graves.

La conducta autodestructiva se puede modificar en ambientes terapéuticos y sociales, como en las terapias de grupo. El refuerzo de un comportamiento adecuado por parte de los compañeros puede ser más positivo que la asesoría individual porque las dificultades con las figuras de autoridad a menudo impiden el aprendizaje en tales situaciones. Además, la terapia de grupo puede ayudar a modificar conductas impulsivas específicas. Los medicamentos pueden ayudar a nivelar los altibajos en el estado de ánimo y tratar la depresión y otros trastornos que pueden acompañar esta condición. La terapia individual, grupal y familiar forma la base del tratamiento para el BDP. Entender su comportamiento

Mejorar su habilidad para tolerar la frustración, ansiedad, soledad y enojo
Controlar la conducta impulsiva

La terapia familiar puede ayudar a los integrantes del sistema familiar a lidiar con los efectos del trastorno y provee apoyo para quien lo padece.

Trastorno obsesivo-compulsivo (TOC)

Es un trastorno perteneciente al grupo de los desórdenes de ansiedad (como la agorafobia, la fobia social, etc). Otra cosa totalmente distinta son las enfermedades mentales (esquizofrenia, paranoia, psicopatología, etc.) Considerado hasta hace algunos años como una enfermedad psiquiátrica rara que no respondía al tratamiento, actualmente es reconocido como un problema común que afecta al 2% de la población, es decir, a más de 100 millones de personas en el mundo.

Se caracteriza por un pensamiento, temor o preocupación irracional que se intenta superar mediante una actividad ritualizada para reducir la ansiedad. El trastorno comienza a menudo en la adolescencia o la juventud, afecta a hombres y a mujeres por igual y tiene un probable origen familiar. Existe un complejo de obsesiones y compulsiones. Las obsesiones son pensamientos o imágenes perturbadoras y frecuentes, como de que las hornillas de la estufa están prendidas o la puerta de la calle abierta. Las compulsiones son las acciones repetitivas o rituales que hacen las personas para evitar o disipar su obsesión. Las obsesiones más frecuentes tienen que ver con higiene, orden, dinero o convicciones religiosas. El tener consciencia de que se trata de una obsesión no ayuda a disipar el pensamiento. Entre las compulsiones se encuentra el lavarse las manos muy frecuentemente, contar el dinero o vestirse igual todos los días. El diagnóstico se realiza cuando estas actividades consumen por lo menos una hora al día e interfieren con la vida cotidiana. El tratamiento consiste en psicoterapia y en algunos casos medicamentos.

Las investigaciones clínicas y los experimentos que se llevan a cabo han generado información que ha favorecido el uso de tratamientos tanto farmacológicos como cognitivo-conductuales que pueden beneficiar a dichas personas. A un paciente le puede favorecer significativamente una terapia conductista (generalmente aquellos en los que predominan las compulsiones), mientras que otro puede beneficiarse de la farmacoterapia (normalmente recetada a pacientes en los que predomina un trastorno obsesivo incapacitante). Otros pueden usar tanto medicación como terapia conductista. También hay quien puede empezar con medicación para ganar control sobre sus síntomas y entonces continuar con terapia conductista. El tipo de terapia debe ser decidido por el psiquiatra o psicólogo clínico que diagnostique el trastorno, en cualquier caso.

ESQUIZOFRENIA

La esquizofrenia ocupa el octavo lugar entre las causas de incapacidad para individuos entre 15 y 45 años de edad. Se calcula que por cada 100 personas en el mundo una padece esta enfermedad. La esquizofrenia es un padecimiento que dura toda la vida, por ello tiene un gran impacto en los familiares y en el paciente. Los síntomas se dividen en positivos (evidentes) y negativos (no tan evidentes).

Síntomas positivos: Exceso o distorsión de las funciones normales como:

• Alucinaciones: percepciones que no existen que pueden ser auditivas, visuales, táctiles, olfativas o gustativas (las 2 primeras son las más comunes).
• Ideas delirantes: alteraciones del pensamiento, ideas falsas e irreductibles al razonamiento argumental.
• Lenguaje desorganizado e incoherente (suelen ser ideas de persecución, de grandeza, religiosos, de celos e hipocondríacos).
• Comportamiento gravemente desorganizado (agitación, incapacidad de organizarse y de mantener la higiene personal) o catatónico (con una disminución de la actividad psíquica y motora hasta llegar a una falta total de atención y rigidez).

Síntomas negativos: Parecen reflejar una disminución o pérdida de las funciones normales. Los síntomas negativos comprenden restricciones:

Embotamiento afectivo: no reacción ante estímulos emocionales.
Pobreza del habla.
Abulia o apatía: falta de voluntad, incapacidad para persistir o para iniciar una actividad.
Anhedonia: incapacidad para disfrutar de los placeres.

Se ha observado una cierta prevalencia hereditaria, si uno de los padres padre padece esquizofrenia el hijo tiene un 12% de posibilidades de desarrollar dicho trastorno y si ambos son esquizofrénicos el niño tiene un 39% de probabilidades. Un niño con padres sanos tiene un 1% de posibilidades de padecer este trastorno, mientras que un niño con un hermano con este desorden tiene un 8% de probabilidades. Por tanto las causas de la esquizofrenia son tanto bioquímicas como ambientales. La esquizofrenia se puede asociar con el consumo de sustancias. Del 30 al 40 % de los esquizofrénicos presenta problemas de abuso de alcohol; el 15-25 % problemas con el cannabis; del 5 al 10 % abusa o depende de la cocaína. También se incluye el abuso de nicotina, muy frecuente en estos pacientes. Las drogas y el alcohol permiten reducir los niveles de ansiedad y la depresión provocados por la esquizofrenia.

El tratamiento para las personas que padecen este trastorno consiste en la rehabilitación por medio de programas estructurados que integran progresivamente al paciente a una vida activa y productiva, así como medicamentos antipsicóticos que ayudan a aliviar los síntomas al corregir el desequilibrio de neurotransmisores en el sistema nervioso.

Se va a tratar de disminuir o eliminar el déficit o deterioro en las distintas áreas que impiden una integración normal del paciente en su medio, entrenando las habilidades que le permitan una mayor autonomía e integración social, mejorando la calidad de vida del enfermo y de su entorno social y familiar. Para cada paciente se realiza un plan individualizado de rehabilitación diferente dependiendo de su enfermedad, estado, deterioro, conductas problemas y situación social y laboral.

ADICIÓN AL JUEGO O LUDOPATÍA

La adicción al juego LUDOPATIA es un trastorno compulsivo que parece no serlo. Pero en realidad es incontrolable y desenfrenado. Es una adicción que lleva a la persona adicta a arriesgarse. Se arriesga por vivir un instante el placer, porque no se trata de ganar sino realmente de jugar. Por tanto ganar no es el final del ludópata, cuanto más juega más necesidad tiene de seguir jugando gane o pierda. El adicto no es capaz de manejar sus propias emociones y mediante el juego las libera para que no le causen tanta tensión interna. Las adicciones suprimen las emociones y así la vida es menos complicada. El adicto LUDOPATA tiene problemas consigo mismo y con el entorno, no sabe como sobrevivir dentro de este mundo, por lo que recurre al juego para llenar su cerebro de adrenalina y en este estado sentirse realizado y con poder. La adicción al juego es tremendamente fuerte y las consecuencias que se derivan de esta patología pueden llegar a ser ruinosas tanto para el sujeto ludópata como para su familia. El adicto ludópata teme enfrentarse consigo mismo, con sus problemas, su soledad, sus sentimientos y los palea con su adicción al juego. El juego patológico define a aquéllas personas que no pueden dejar de apostar a pesar de haber perdido grandes cantidades de dinero. Generalmente persiguen de manera constante sus pérdidas y llegan a extremos para ocultar su actitud hasta que los problemas financieros son desesperados y en muchos casos la persona llega al extremo de quitarse la vida.

Se cree que este mal se debe a un desequilibrio en la producción de norepinefrina, una hormona liberada en respuesta al estrés, y de dopamina, un neurotransmisor abundante en el sistema nervioso. Las neuronas liberan dopamina como parte de un sistema de recompensa por el cual se desarrolla el aprendizaje al asociarlo con sentimientos de placer. La dopamina juega un papel principal en el desarrollo de las adicciones y en el control de impulsos. El paciente LUDOPATA para poder superar esta adicción requiere dejar de jugar de manera radical, y para que esto sea posible el jugador que se está rehabilitando necesitará de la ayuda de su familia, de la gente que lo rodea y especialmente de grupos de apoyo.

ALCOHOLISMO

El alcoholismo es el consumo exagerado de alcohol de manera prolongada, con dependencia del mismo, que ocasiona al bebedor problemas físicos, mentales, emocionales, laborales, familiares, económicos y sociales.

Se caracteriza por la constante necesidad de ingerir sustancias alcohólicas, así como por la pérdida del autocontrol, dependencia física y síndrome de abstinencia. El alcoholismo supone un serio riesgo para la salud que a menudo conduce a la muerte como consecuencia de afecciones de tipo hepática como la Cirrosis hepática, hemorragias internas, intoxicación alcohólica, accidentes o suicidio. El alcoholismo no está fijado por la cantidad ingerida en un periodo determinado: personas afectadas por esta enfermedad pueden seguir patrones muy diferentes de comportamiento, existiendo tanto alcohólicos que consumen a diario, como alcohólicos que beben semanalmente, mensualmente, o sin una periodicidad fija. Si bien el proceso degenerativo tiende a acortar los plazos entre cada ingesta El alcoholismo, es una condición, la cual se va formando por medio del hábito de tomar alcohol. Sí, ya que muchas de las personas alcohólicas comienzan como bebedores sociales; esto es, comienzan bebiendo para tranquilizarse y distenderse en eventos sociales. También están aquellos que lo hacen para escapar de la realidad, o más bien dicho, para distraerse de situaciones infelices o sentimientos depresivos. Los efectos se presentan en una secuencia de etapas, siempre que el individuo continúe bebiendo y de acuerdo con la cantidad y el tipo de bebida ingerida. Influye también el volumen de alimentos que se encuentran en el estómago, el peso corporal de la persona y las circunstancias en que se bebe: Primera: El sujeto se ve relajado, se torna comunicativo, sociable y desinhibido, debido a que el alcohol primero deprime los centros nerviosos que controlan la inhibición de los impulsos, por lo que la conducta se libera, el individuo parece excitado. Segunda: La conducta es esencialmente emocional, errática, se presentan problemas de juicio y existe dificultad para la coordinación muscular; así como trastornos de la visión y del equilibrio. Tercera: El individuo presenta confusión mental, se tambalea al caminar, tiene visión doble, así como reacciones variables del comportamiento: pánico, agresividad y llanto. Por otra parte tiene serias dificultades para pronunciar adecuadamente las palabras y para comprender lo que se le dice. Cuarta: Incapacidad para sostenerse en pie, vómitos, incontinencia de la orina, estupor, aproximación a la inconsciencia. Quinta: inconsciencia, ausencia de reflejos. Estado de coma que puede llevar a la muerte por parálisis respiratoria. Lo que sucede es que cuando una persona ingiere una copa, el 20% del alcohol presente en esa bebida es absorbido en forma inmediata a través de las paredes del estómago y pasa a la sangre. El otro 80% es procesado un poco más lentamente y también se absorbe, desde el intestino delgado, para circular en la sangre. Si la ingestión de bebidas alcohólicas se detiene o continúa en forma moderada, los niveles de alcohol en la sangre se mantendrán bajos, pues el hígado sano podrá metabolizarlas, con la ayuda de la eliminación del alcohol en la orina y el aliento. Sin embargo, cuando la velocidad de ingestión y la cantidad ingerida rebasan la posibilidad de eliminarlo, se dificultan la coordinación muscular y el equilibrio, se obstaculizan la memoria y el juicio; además se puede llegar a estados de intoxicación que ponen en peligro la vida. Criterios Diagnóstico para la Dependencia del Alcohol (DSM-IV)

Un patrón desadaptativo de consumo de alcohol que conlleva un deterioro o malestar clínicamente significativos, manifestado por tres (o más) de los siguientes 7 criterios, que ocurran en cualquier momento, de un período continuado de 12 meses:

1. Tolerancia, definida por cualquiera de los siguientes: a) Necesidad de cantidades marcadamente crecientes de alcohol para conseguir la intoxicación o el efecto deseado
b) Efecto marcadamente disminuido con el consumo continuado de las mismas cantidades de alcohol

2. Abstinencia, definida por cualquiera de los siguientes: a) El síndrome de abstinencia característico para el alcohol (ver DSM-IV para más detalles)
b) El alcohol es ingerido para aliviar o evitar los síntomas de abstinencia

3. El alcohol es frecuentemente ingerido en cantidades mayores o durante un período más prolongado de lo que inicialmente se pretendía

4. Existe un deseo persistente o esfuerzos infructuosos de controlar o interrumpir el consumo de alcohol

5. Se emplea mucho tiempo en actividades relacionadas con la obtención del alcohol, en el consumo del alcohol o en la recuperación de los efectos del mismo

6. Reducción de importantes actividades sociales, laborales o recreativas debido al consumo del alcohol

7. Se continúa ingiriendo alcohol a pesar de tener conciencia de problemas psicológicos o físicos recidivantes o persistentes, que son causados o exacerbados por el consumo del alcohol (p. ej., ingesta continuada de alcohol a pesar de que empeora una úlcera)

¿Cómo saber si mi familiar consume?. Existen características que pueden ser útiles para identificar el abuso de alcohol o droga, considerando que estos cambios se presenten de manera brusca y sin razón que lo justifique. Algunos son:
1.Ojos irritados, el uso de gotas, 2.distorsión del sentido del tiempo, 3.disminución del rendimiento escolar-laboral, 4.pérdida de interés en todo: escuela, trabajo, deportes, música o pasatiempo, 5.extremos en la alimentación: pérdida de apetito, consumo de enormes cantidades de alimento o deseo exagerado de dulces. 6. apartarse de la familia, cambios de estado de ánimo, irritabilidad y hostilidad, 7.deterioro de la memoria, 8.tos crónica, dolores de pecho, 9. depresión, sensación de soledad, paranoia, 10. fatiga y pérdida de vitalidad, 11.perturbación del sueño, 12.prestar menos atención al aseo personal, 13.desaparición de dinero o cosas de valor del hogar, 14.uso de incienso para ocultar el olor de la marihuana, refrescantes del aliento, desodorizantes en la habitación, etc.

COCAÍNA

La cocaína es un alcaloide que se obtiene de la hoja de coca, planta que crece en Sudamérica

El término droga se utiliza para referirse a aquellas sustancias que provocan una alteración del estado de ánimo y son capaces de producir dependencia. El consumir periódicamente una droga, implica por lo general, experimentar un estado afectivo pasivo (placer, bienestar, sociabilidad, etc.), o liberarse de un estado afectivo negativo (aburrimiento, timidez, estrés o evadirse de problemas La cocaína es una droga estimulante del sistema nervioso central, principalmente afecta al sistema dopaminérgico

La cocaína es un estimulante adictivo que funciona mediante la modulación de la dopamina, un neurotransmisor que se encuentra en ciertas zonas y neuronas del cerebro. Ha sido llamada la droga de los años ochenta y noventa por su gran popularidad y uso durante esas décadas.

La cocaína usualmente se vende en la calle ilegalmente en forma de un polvo blanco, fino y cristalino. Los traficantes generalmente la mezclan con otras sustancias, tales como maicena, talco o azúcar; o con ciertas drogas como la procaína (un anestésico local de estructura química parecida), o con otros estimulantes, como las anfetaminas (por ejemplo, metanfetamina). También se vende en una forma llamada "crack", roca, y bazuco (en Colombia y el Caribe), o "Paco" en Argentina, en forma de piedrecitas blancas o amarillas procesada con amoníaco o bicarbonato de sodio, que generalmente se fuma en pipa de vidrio. Esa forma es muy popular en las clases media y baja y causa más adicción que la forma cristalina.

Los efectos son inmediatos y consisten en una elevación de la autoestima y la confianza en uno mismo, acompañado de una gran locuacidad, excitación (pudiendo llegarse a la extrema irritabilidad). El efecto dura relativamente poco tiempo (unos 30-60 minutos) y en cuanto empieza a declinar el sujeto experimenta ansiedad por recibir otra dosis. A largo plazo, su uso descontrolado produce adicción, desórdenes mentales y muerte, bien sea por efectos físicos directos, suicidio, o accidentes

La cocaína es una droga muy potente que estimula severamente el cerebro. Una porción variable de las personas que la consumen desarrollan una fuerte adicción. La dosis cada vez es insuficiente teniendo que recurrir a dosis mayores para estimularse. Se vende en forma de polvo blanco y fino. Existen dos formas de cocaína: sal de hidroclorato y cristales de cocaína (crack). La sal se disuelve en agua. Las personas pueden inyectársela en una vena o inhalarla por la nariz. Los cristales pueden fumarse. La forma de la cocaína que se fuma se conoce como crack.

Independientemente de la forma en que se consuma, la cocaína es peligrosa. Algunos de los problemas comunes más graves son:

• Problemas cardíacos, incluyendo infartos
• Efectos respiratorios, incluyendo insuficiencia respiratoria
• Problemas en el sistema nervioso, incluyendo derrame cerebral
• Problemas digestivos
• Muerte.

La cocaína produce un alto grado de tolerancia y desarrolla una intensa dependencia tanto física como psicológica. Presenta un grave síndrome de supresión al dejar el consumo.

Efectos físicos Anestésico local Energizante cerebral Insomnio y Anorexia Aumento de pulso, temperatura, frecuencia cardiaca y respiratoria. Vaso constricción y dilatación pupilar. Se presentan múltiples síntomas físicos como ojos vidriosos, tos crónica, taquicardia, dilatación pupilar, pérdida de sueño, irritación y sangrado nasal, elevación de tensión arterial, sudoración o escalofríos, nauseas o vómitos, alucinaciones visuales y táctiles, gripas crónicas y pérdida del apetito.

Efectos psicológicos: Producen sensación de euforia y de extrema seguridad en si mismo además de un estado de alerta intenso, seguido de depresión. Provoca actitudes agresivas y temerarias, así como estados de paranoia. Cambios en el estado de animo. También los cambios conductuales son numerosos; euforia, agresión, grandiosidad, estado de alerta, agitación psicomotríz, sentimientos paranoicos y deterioro en el proceso de pensamiento. El consumo de la cocaína se asocia con poder, prestigio y dinero. Se cree que la cocaína aumenta lo potencia sexual y la seguridad en sí mismo, que da mayor claridad mental y que posibilita un mejor rendimiento en las labores escolares y deportivas. Estos siguen siendo mitos, puesto que en la realidad la persona que utiliza cocaína pierde dinero, ya que es extremadamente cara; el prestigio que le ofrece es únicamente en el medio en donde se consume. La cocaína produce desinterés sexual y llega a causar impotencia. El consumidor se vuelve altamente inseguro, sobre todo al dejar de usarla, pierde la capacidad de coordinar un pensamiento lógico y coherente; provoca un deterioro paulatino en la capacidad de aprendizaje

Aparecen síntomas dañinos y aterrorizadores, como depresión, impotencia, irritabilidad, ansiedad, insomnio, incapacidad de concentración, alucinaciones táctiles (gusanos en la piel), paranoia, psicosis (muy similar a la sufrida en la esquizofrenia), comportamiento violento, taquicardia y vómito.

Desgraciadamente, el uso de prolongado de la cocaína, causa que el cerebro se adapte, y llegar a depender de la presencia de cocaína para funcionar normalmente, por que la cantidad presente de dopamina natural es "regularmente baja" a la acostumbrada por el usuario. Entonces, si la persona deja de usar la cocaína, al no existir bastante dopamina en la sinapse, la persona experimenta el opuesto del placer --depresión, fatiga, y el humor decaído -. Los síntomas directos de este malestar, se llama síndrome de supresión. Incluso mucho tiempo después de que la persona ha dejado de usar la cocaína, las anormalidades cerebrales pueden persistir, causando sensación de malestar y anhelando más de la droga para remediar estos sentimientos.

OPIÁCEOS

Conocidos como "Narcóticos" (que significa adormecimiento), se utilizan principalmente para combatir el dolor. Son legales para uso médico, por sus propiedades analgésicas. Son derivados preparados a partir de la Goma de Opio (Papaver Somniferum), misma que se obtiene a partir del jugo extraído de los bulbos de la amapola. En 1803 se aísla un alcaloide del opio al que se le llamó Morfina por el Dios griego del sueño "Morfeo", que es diez veces más potente que el opio y posteriormente se desarrollaron otros derivados como la Codeína que deprime la tos y la Heroína (1874), que es diez veces más potente que la morfina. Su nombre viene por ser la droga "heroica" en las guerras. Hasta 1914 la morfina y el opio eran legales en los Estados Unidos, pero al ver que su uso producía: tolerancia, dependencia física y psicológica, y también síndrome de abstinencia cuando se suspenden bruscamente, se prohibieron definitivamente a partir de ese año. Dentro de los narcóticos-opiáceos encontramos a:

De Origen Natural: Opio, Heroína, Morfina, Codeína.
De Origen Sintético: Demerol, Metadona

Existen varios fármacos sintéticos con efectos opioides como el Nubain (analgésico narcótico), la Meperidina (Demerol), la cual actúa muy parecido a la morfina, y de la cual se derivan el Difenoxilato (Lomotil) y la Loperamida (Imodium) cuyo principal uso es antidiarreico. Los opiáceos son las drogas con mayor poder adictivo, debido a que entran en el cerebro rápidamente. Entre los efectos que producen estas drogas están el de analgesia, somnolencia, cambios del estado de ánimo, depresión respiratoria, nausea, vómito, "miosis" (constricción pupilar) y disminución de la motilidad del tubo digestivo. El efecto analgésico que produce la morfina tiene la particularidad de que ocurre sin pérdida de la conciencia y no afecta otras modalidades sensoriales, sin embargo es muy importante en caso de intoxicación, no permitir que el sujeto duerma ya que el efecto como depresor en la respiración, se suma al mismo efecto causado por el sueño y esto aumenta el riesgo de muerte por asfixia. Los cambios conductuales se identifican con la euforia inicial, la apatía, lentitud psicomotora, el deterioro en el proceso del pensamiento y en la capacidad de atención y memoria, así como con cambios drásticos en actitudes escolares, laborales y sociales. Existen muchos mitos alrededor de la heroína como el que produce alta satisfacción, que evita el estrés y que provoca sentimientos de poder. La realidad, en cambio, es que genera un estado inmediato de insatisfacción y frustración al pasar su efecto. Provoca altos estados de ansiedad y atención y genera una devaluación total de la persona. La heroína se puede administrar: fumada, inhalada o por inyección intravenosa. Los efectos son siempre los mismos, pero varía su intensidad y la rapidez de actuación. Cada vía de administración conlleva una serie de riesgos para la salud: al fumarla penetra en el organismo de forma gradual. La inyección es la forma de administración que más riesgos implica ya que se pueden contraer numerosas infecciones, septicemia y enfermedades como: hepatitis, SIDA, etc. El inyectarse constantemente puede dañar las venas provocando trombosis y abscesos, aparte que es la forma más agresiva del consumo de esta droga. La heroína atraviesa fácilmente la barrera hematoencefálica y llega rápidamente al cerebro ocasionando alteraciones en los neurotransmisores cerebrales. También atraviesa la barrera placentaria y en mujeres embarazadas, puede afectar muy negativamente al desarrollo del feto. Los opiáceos producen un incremento de dopamina que produce sentimientos de intenso placer en las personas; desgraciadamente, el uso prolongado de éstos, ocasiona, que el cerebro se adapte para que tenga que depender de la presencia de la droga para funcionar normalmente. Entonces, si la persona deja de usar la droga, tiene experiencias contrarias al placer--ansiedad, irritabilidad, y mal humor. Los síntomas inmediatos, se llaman supresión. El retiro de opiáceos tiene síntomas físicos así como psicológicos; éstos incluyen náusea, fríos, calambres, y exudado. Incluso después de un periodo largo que la persona ha dejado de usar opiáceos, las anormalidades cerebrales pueden persistir, causando sensaciones de incomodidad y pidiendo más de la droga para relevar estos sentimientos.

EFECTOS FÍSICOS Y PSICOLÓGICOS

Afecta el Sistema Nervioso Central. Reduce la presión cardiaca. Inhibe al sistema respiratorio hasta el punto de la muerte. Afecta al sistema límbico. Produce venas colapsadas. Abscesos. Daño al sistema cardiovascular. Daño al sistema hepático, riñones. Complicaciones pulmonares, como Neumonía y Tuberculosis. Artritis y problemas reumatológicos. Abortos espontáneos. Aumenta el riesgo de contraer Hepatitis B, C y VIH.

LA METADONA

Es otro agonista de los receptores Mu con propiedades muy útiles ya que se utiliza para ayudar a los adictos durante el síndrome de abstinencia ya que es menos adictivo que la heroína y la morfina y entre sus principales están las siguientes: Es una sustancia sintética derivada del opio controlada por las autoridades sanitarias de distribución restringida. Es un analgésico potente similar a la morfina (también derivado opiáceo), pero sin un efecto sedante tan fuerte. En su forma básica es un polvo blanco cristalino, pero suele estar disponible en varias formas y concentraciones: comprimidos, supositorios y autoinyectables. Inicialmente se suministran a los adictos dosis diarias equivalentes a su consumo de heroína, con el fin de retirar al adicto lentamente de la heroína ilegal inyectable y luego introducir dosis reducidas de metadona por vía oral. A veces, suspender completamente a la metadona no es recomendable, y la dosis de mantenimiento puede continuar durante meses o incluso años (Programas de Mantenimiento con Metadona). Es indispensable que todo programa de tratamiento con metadona vaya acompañado de psicoterapia y supervisión médica especializada en adicciones. Aunque el uso regular de metadona puede inducir dependencia, se considera que ésta es menos grave que la de la morfina o la heroína, y es más fácil de tratar, no obstante, la metadona tiene efectos secundarios como: aturdimiento, mareos, náuseas, vómitos y boca seca. En casos de abuso pueden aparecer fallos circulatorios y coma profundo y se han dado casos de muerte por fallo respiratorio. SÍNDROME DE ABSTINENCIA: Nerviosismo. Dolor muscular y óseo. Insomnio. Diarrea Vomito. Escalofríos. Movimientos incontrolables. Somnolencia. Vasoconstricción de la pupila. Comezón.

MARIHUANA

La marihuana es una mezcla verde o gris de flores secas cortadas en trocitos de la planta Cannabis Sativa. Se fuma como un cigarrillo llamado "porro" o utilizando pipa. Los usuarios también mezclan la marihuana con alimentos o la usan para hacer té. Su forma más concentrada y resinosa se llama hachís y en la forma de líquido negro pegajoso se conoce como aceite de hachís. El humo de la marihuana tiene un olor pungente característico, que es usualmente agridulce. Hay innumerables términos callejeros para la marihuana incluyendo hierba, pasto, maría, en español, y "pot", "herb", "weed", "grass", "widow", "ganja" y "hash",

Anualmente, más de 120.000 personas buscan tratamiento para su adicción primaria a la marihuana. En todas sus formas, el Cannabis es una droga que altera la función mental (psicoactiva) porque contiene THC (delta-9-tetrahidroca-nabinol) que es el químico activo en la planta de la marihuana. También contiene más de 400 químicos adicionales. Los efectos a corto plazo del uso de marihuana pueden incluir problemas con la memoria y el aprendizaje; una percepción distorsionada, dificultad para pensar y solucionar problemas; pérdida de la coordinación y aumento en el ritmo cardiaco. Los hallazgos de las investigaciones sobre el uso a largo plazo de la marihuana indican algunos cambios en el cerebro similares a aquellos que se ven después del uso a largo plazo de otras de las principales drogas de abuso. Por ejemplo, la abstinencia de los canabinoides (el THC o formas sintéticas del THC) en animales que han sido expuestos crónicamente a esta sustancia, lleva a un aumento en la activación del sistema de repuesta al estrés y a cambios en la actividad de las células nerviosas que contienen dopamina. Las neuronas dopaminérgicas, es decir las que utilizan la dopamina, están involucradas en la regulación de la motivación y la compensación, y están directamente o indirectamente afectadas por todas las drogas de abuso.

Un estudio revela que durante la primera hora después de haber fumado marihuana, el riesgo de sufrir un ataque al corazón se cuadruplica. Los investigadores sugieren que tal resultado puede ocurrir debido a los efectos de la marihuana sobre la presión arterial y el ritmo cardiaco así como por la reducción resultante en la capacidad sanguínea para transportar oxígeno.

El hachís (también llamado "chocolate") es una pasta formada por las secreciones resinosas de THC que se almacenan en las flores de la planta hembra. Contiene por lo general concentraciones mucho más altas de THC y por eso el efecto suele ser más potente que el de la marihuana. El THC es soluble en grasa, por lo que tiende a acumularse en los tejidos adiposos del organismo (fundamentalmente en el cerebro). Tiene una vida media de aproximadamente siete días, lo cual significa que una semana después de que se consumió, el organismo no ha conseguido eliminar más que un 50 % de la sustancia. Se presenta, como polvo fino, comprimido en pastillas o tabletas de color pardo oscuro, de 100, 200, 500 o 1000 gr. envueltos en papel de estaño o aluminio. En la actualidad la marihuana se tiende a considerar como una droga depresora del Sistema Nervioso Central, ya que sus efectos son en cierta medida similares a los del alcohol. Sin embargo, sus efectos específicos modificadores de la percepción han hecho que algunos autores la incluyan en la categoría de alucinógenos menores. Cuando hablamos de que la marihuana modifica la percepción hacemos referencia a efectos como: percibir los colores más intensos, percibir los sonidos de forma diferente, o percibir que el tiempo pasa más lento. La marihuana y el hachís pueden ser consumidos por vía oral (ingestión) o bien fumados. Efectos de la marihuana:

En el plano fisiológico: aumento del apetito, sequedad de boca, enrojecimiento de la conjuntiva de los ojos, brillantez de la córnea, taquicardia, sudoración, analgesia moderada, somnolencia, y dificultades en la coordinación motora. En el plano psicológico: sensación de euforia, relajación, desinhibición, cambios sensoriales y perceptivos, pérdida de concentración y disminución de la coordinación. En altas dosis puede provocar alucinaciones (este es el efecto que hace que algunos autores consideren a la marihuana como un alucinógeno menor). Cuando se consume fumada, el humo es rápidamente absorbido por los pulmones y llega al cerebro en un corto período de tiempo, por lo cual sus efectos comienzan a notarse a los pocos minutos de su consumo, alcanzando su pico máximo al cabo de unos treinta minutos y prolongándose por dos o tres horas. Cuando es ingerida por vía oral, los efectos demoran más en aparecer y pueden llegar a durar entre tres y cuatro horas. En cuanto a su potencial adictivo, es decir, en cuanto a su capacidad para generar dependencia, el cannabis no parece dar lugar a dependencia física, aunque se ha descrito cierta reacción de abstinencia en usuarios crónicos al interrumpir su consumo, caracterizada por ansiedad, irritabilidad, pérdida de apetito, temblores e insomnio. Por otra parte, puede conducir a cierta dependencia psicológica, entendiendo por tal la dificultad para experimentar determinadas sensaciones y hacer frente a ciertas exigencias cotidianas si no se está bajo los efectos de la sustancia.

ANFETAMINAS

Son sustancias derivadas de la "Beta-fenil-isopropil amina". Son drogas medicamentosas, adictivas (Moderada-Alta) y neurotóxicas. Las más utilizadas son: Benzedrina, Dexedrina y la Metilanfetamina. Las anfetaminas (conocidas también como "anfetas") son drogas sintéticas que tienen un efecto predominantemente estimulante del sistema nervioso central, al igual que la cocaína, o el café. Se utilizaron mucho durante la Segunda Guerra Mundial para lograr un mayor rendimiento de las tropas en combate. En la década del 50 y del 60 fueron prescriptas por los médicos para tratar depresiones y para suprimir el apetito, es decir, como pastillas para adelgazar. Actualmente se relacionan inadecuadamente con todos los deportes para disminuir la sensación de fatiga y como auxiliar en la reducción de peso. Se presentan en forma de pastillas o cápsulas de diferente forma y color. Pueden ser legales si son consumidas bajo un estricto control médico, sin embargo, el abuso de las mismas se produce cuando son adquiridas y consumidas de manera ilícita. El riesgo de dependencia y adicción es tan alto como el de la cocaína, ya que sus niveles de tolerancia son bajos, requiriendo cada vez una mayor dosis para conseguir el mismo efecto. Algunas personas piensan que con ellas se estudia mejor, se puede ser un gran deportista y se puede tener una mejor figura. Aunque pocos saben que se disminuye gravemente la capacidad de atención, concentración y retención. Que genera gran excitación en el sistema nervioso, así como severas alteraciones en el sistema cardiovascular. y que por la tolerancia que se genera el consumo es cada vez mayor y los resultados en la reducción de peso disminuyen. El consumo excesivo de anfetaminas puede generar psicosis: las personas se sienten fuera de si mismas, creen que las persiguen o que les vigilan (Estado de Paranoia). A largo plazo provocan no sólo dependencia física, sino dependencia psicológica y un síndrome de abstinencia cuando se detiene el consumo. Síndrome de abstinencia: Debilidad, fatiga, hipersomnia, hambre compulsiva y depresión. El uso prolongado de grandes cantidades de anfetaminas puede llevar a un deterioro general de la salud debido a que la falta de apetito y de sueño, disminuye las resistencias del organismo, siendo más vulnerable a contraer cualquier tipo de enfermedad. Por otra parte, altas dosis consumidas durante muchos días pueden causar delirios, reacciones de pánico, agresividad, disturbios emocionales, alucinaciones y sentimientos de persecución (lo que se conoce con el nombre de "psicosis anfetamínica"). Estos efectos desaparecen gradualmente a medida que la droga desaparece del organismo.

Los efectos provocados por el consumo de anfetaminas recuerdan en gran medida a los producidos por la cocaína.

Los efectos psicológicos

Entre los más frecuentes se encuentran:

1- Agitación
2- Euforia
3- Sensación de autoestima aumentada
4- Verborrea
5- Alerta y vigilancia constante

Efectos fisiológicos

Los efectos sobre el organismo del consumidor son, en esencia :

1- Falta de apetito, y adelgazamiento
2- Taquicardia
3- Insomnio
4- Sequedad de boca
5- Sudoración
6- Contracción sostenida de la mandíbula

Los riesgos del consumo

Su consumo crónico puede dar lugar a cuadros psicóticos similares a la esquizofrenia, con delirios persecutorios y alucinaciones, la visualización y sensación en la piel de abultamientos de insectos y gusanos que llevan a la persona a rascarse y lastimarse en el afán de sacarlos.

TRASTORNO DE ANSIEDAD

El trastorno de ansiedad generalizada (TAG) es uno de los trastornos de ansiedad, junto con las fobias específicas (orientadas hacia un objeto determinado), la fobia social, el trastorno por estrés postraumático, la agorafobia, el trastorno de pánico o el trastorno obsesivo-compulsivo. Se caracteriza por un patrón de preocupación y ansiedad frecuente y persistente respecto de una variedad de eventos o actividades. Los síntomas deben extenderse al menos por 6 meses para poder efectuar el diagnóstico. El síntoma fundamental es la ansiedad, que es persistente en el tiempo (dura más de 6 meses) y generalizada, sobre una amplia gama de acontecimientos o actividades (como el rendimiento laboral o escolar), no estando restringida a una situación en particular como en las fobias ni presentándose exclusivamente en forma de crisis, como en el caso de las Crisis de Pánico. El estado de ansiedad es casi permanente, oscilando levemente durante el transcurso del día y afectando la calidad del sueño. La ansiedad esta asociada muy frecuentemente a preocupaciones excesivas (llamada expectación aprehensiva). Por ejemplo: miedo a que algún familiar cercano o la misma persona que sufre este trastorno puedan tener un accidente, enfermarse o morir. A la persona le resulta difícil controlar este estado de constante preocupación. La ansiedad, la preocupación o los síntomas físicos provocan un malestar significativo o deterioro en las relaciones familiares, sociales, laborales o de otras áreas importantes de la actividad de la persona. El trastorno de ansiedad generalizada tiene los siguientes síntomas:

• Ansiedad y preocupación excesivas que están por fuera de la proporción de la situación
• Dificultad para controlar la preocupación
• Inquietud o sentirse agitado o "con los nervios de punta"
• Fatigarse con facilidad
• Dificultad para concentrarse
• Irritabilidad
• Tensión muscular, dolores de cabeza, temblores
• Alteraciones del sueño (dificultad para conciliar el sueño y permanecer dormido, inquietud, sueño insuficiente)
• Sudoración excesiva, palpitaciones, dificultad para respirar y síntomas gastrointestinales


El tratamiento más efectivo para el TAG suele combinar psicoterapia y medicación.
 

Centro de rehabilitacion. Tel: (01 777) 3 22 24 20 - (Nextel: 104 11 669 ID 52*201782*2
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